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Llegando a Camarones, llamo
Volver, volver. Un sentido que estoy descubriendo. Me encanta.
Llegando a Puerto Madryn, amarramos de noche el Carpe Diem a fuerza de pulmones con un viento de 30 nudos. Los amigos terminan la maniobra completamente mojados. Dormimos. A la mañana voy en tierra. Quiero ver la tía Cheila, Vero y Facu, Claudia, Dani y Patricia y Daniel por supuesto. Daniel, con quien navegué bajando a Caleta Horno en noviembre, esta en la orilla, esperándome. Me dio un abrazo, un abrazo como nunca habia recibido.
Volver, volver. "La puta, que vale la pena estar vivo!"
Llegando a Quequen a la madrugada. Todavía, duermen todos. Amarro el Carpe Diem y disfruto de las primeras luces del día. Sube Mariano, el marinero del Vito Dumas. Tomamos unos mates. Me cuenta el desarrollo del club desde Noviembre que pasé aquí, me cuenta de los otros barcos que pasaron. Fui el primero y probamente el ultimo de la temporada. Le cuento las navegaciones en el sur. Ya estoy como en casa.
Volver, volver. Un sentido de que ya no tengo mas miedo. Me encanta volver. No se de donde vengo, tan poco a donde voy pero ahora, en Argentina tengo lugares para volver.
Llego ella mientras que yo estaba laburando sobre el quillote, el Carpe Diem en el varadero de Quequen. Compartimos unas cervezas, charlamos, nos escapamos... Llego la madrugada, y se fue el cometa. Y ahora estoy escribiendo estas lineas, solito, esperandola. Volvera ?
Tendrias que haberte despedido al partir de Quequen....
Besos y suerte... la camarera de enfrente... :) FLOR.